Eduardo Rezzano, Argentina
Confesiones sobre la irregularidad y el descentramiento
Dificultad
Mis pareceres atacaban el problema desde dos ángulos diferentes
no contrapuestos sino de manera tal que se abriera y enseñara su corazón
pero el corazón de un rojo palpitante nos mostró sólo parcialmente aquello que queríamos dilucidar
y desentrañar su secreto nos llevaría al abdomen a los procesos digestivos y a ensuciarnos las manos vanamente
Dejamos el escalpelo suturamos y el problema se echó a andar con una cojera a la que no dimos importancia hasta dos años después
Dos años después nos recibió con una cara que demostraba el paso del tiempo
no por la piel agrietada o la dureza de los gestos -su sonrisa era la de un niño encantado por nuestra visita- sino por algo de lo que no acabábamos de darnos cuenta y que nos planteaba nuevos interrogantes
Aceptamos tomar un café con la intención de ganar unos minutos para la observación minutos que se hicieron horas horas que se hicieron días días que parecían eternos
y para darnos ánimo decidimos que nuestro informe sería ejemplar
Pero el mundo había cambiado y no habíamos reparado en que estábamos solos
El viento soplaba y nos aturdía
tallaba surcos sobre nuestro entendimiento y nos ponía en la boca palabras extrañas que sabían a arena o a piedra caliza
pero que de cualquier modo repetíamos mirándonos a los ojos
sosteniéndonos la mirada
como dos amantes condenados a una muerte segura pero no por ello menos improbable
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Por lobogabriel - 13 de Julio, 2008, 14:50, Categoría: poesia
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